"No hay árbol que el viento no haya sacudido".Proverbio hindú
Los arboles son los símbolos naturales supremos del
crecimiento dinámico, la muerte estacional y la regeneración. La veneración de
su poder se remonta a las creencias primitivas de que estaban habitados por
dioses y espíritus. En el folklore europeo del Hombre del Árbol o del Hombre
Verde sobrevive un simbolismo animista de este tipo. En los cuentos de hadas
los arboles pueden ser protectores y conceder deseos, o bien aparecer como
seres terroríficos, obstructores, incluso, demoniacos.
A medida que las mitologías fueron evolucionando,
la idea de un árbol que formaba un eje central para la circulación de la
energía divina y que conectaba el mundo sobrenatural con el natural adquirió
forma simbólica en el legendario ÁRBOL
DE LA VIDA, un árbol cósmico enraizado en las aguas del inframundo y que
atravesaba la tierra para llegar al cielo. Símbolo de carácter casi universal,
el ÁRBOL DE LA VIDA a menudo se
convierte en una metáfora de la totalidad de la creación.
En muchas tradiciones, crece sobre una montaña
sagrada o en el paraíso y de sus raíces puede manar a chorros una fuente de
alimento espiritual. Una serpiente enroscada en su base representa una energía
que fluye en espiral, extraída de la tierra; pero también puede ser un símbolo
destructivo. En sus ramas superiores anidan pájaros, símbolos de mensajeros
celestiales o de almas. A Través de él la humanidad asciende hacia la iluminación
espiritual, la salvación o la liberación del ciclo de la existencia.
Por su misma forma, el árbol es una metáfora de la
evolución, en que las ramas representan la diversidad y el tronco la unidad. En
la iconografía india, un árbol que brota del huevo cósmico representa a Brahma
creando el mundo.
Fuente: Los Símbolos y Su Significado –
Jack Tresidder

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